Aislados pero hiperconectados. Así estamos todo el día en casa, con el celular encima, home office full time y la vida social a través de una pantalla. En esta nota, el “manual de uso” saludable de la tecnología, con las claves y consejos de un especialista.
Los humanos somos seres sociales y necesitamos relacionarnos de alguna manera para subsistir, más bien para existir.
Dado que el aislamiento preventivo se basa principalmente en disminuir el contacto físico entre las personas y evitar el contagio del virus COVID-19; es que buscamos la manera de seguir relacionándonos evitando el contacto físico.
Hemos naturalizado el uso de la tecnología con cierta rapidez y facilidad, adaptándonos a la realidad que nos toca y aceptando esta nueva forma de vincularnos virtualmente.
El celular, el nuevo barbijo virtual
Leemos las noticias por internet desde el teléfono, trabajamos desde la computadora, realizamos compras online, charlamos con nuestros seres queridos por videollamada y hasta festejamos un cumpleaños en una videoconferencia. Hoy la tecnología se ha vuelto una aliada.
El teléfono móvil se ha transformado en un elemento esencial, de hecho el 80% de las personas en el mundo poseen uno. Incluso es más importante que la higiene personal ya que solo el 70% tienen a su alcance un cepillo de dientes (fuente: Jorge Seoane, de SAP BDM Mobil).
Antes del comienzo de la pandemia, el uso promedio de estos dispositivos era de 5 horas diarias, chequeándolo un promedio de 110 veces al día. Hoy se estima que, a causa del aislamiento, habría aumentado más del 60%.
En la actualidad, hay más celulares que cepillos de dientes. Datazo.
La pantalla del teléfono se ha convertido en una ventana a través de la cual podemos conectarnos con el mundo, fuera de las paredes del encierro y sin riesgo al contagio.
El celular es hoy el nuevo barbijo virtual. Esta nueva forma de comunicarnos a través de mensajes de voz, videos, fotos y emoticones, está reemplazando a nuestra auténtica manera de relacionarnos.
Un beso pasó a ser un emoticón, un saludo se transformó en un mensaje de audio atemporal y un hermoso atardecer en una foto. En la era de los memes, la pandemia digitalizó nuestras emociones.
24 horas de mensajes de Whatsapp
Los adultos enviamos normalmente más de 50 mensajes de Whatsapp por día mientras que los adolescentes mucho más que el doble. Esto aumentó hasta un 120%, porque hoy casi la totalidad de nuestra comunicación es utilizando un medio tecnológico.
Nuestra necesidad de relacionarnos y sentirnos hasta llevó a los científicos a sugerir la práctica de sexo virtual, para reemplazar el contacto físico-amoroso.
Los peligros de la tecno dependencia
Lo que en algún momento supuso un avance tecnológico en compromiso de mejorar la comunicación del ser humano, y que antes de la pandemia nos esclavizaba, hoy es un aliado de doble filo.
Por otro lado, esta ventana que nos permite comunicarnos con otras personas nos genera una dependencia peligrosa que nos podría afectar física, mental y emocionalmente.
Tecnologinitis: la amenaza de una nueva pandemia
Esta nueva dependencia está generando consecuencias graves a nuestra salud, con afecciones en algunos casos irreversibles.
Tendinitis, dolor en cuello y espalda, síndrome del túnel carpiano, ojo seco, dificultad para respirar, dolores de cabeza, insomnio, estrés, vértigo, fatiga y mala digestión son solo algunas de las secuelas relacionadas al uso excesivo de la tecnología.
Hasta la postura corporal está cambiando. El uso permanente del teléfono requiere una nueva forma de pararse, con el cuello inclinado hasta los 60°, lo que equivale a llevar sobre la cabeza 27 Kg de peso.
Por supuesto, además de generar implicancias físicas, la “tecnologinitis” deriva en peligrosas conductas sociales.